sábado, 25 de enero de 2014

Petting una nueva estrategia para amar
















La práctica del “petting” término que se usa para definir aquella práctica llena de besos, caricias, juegos sexuales, masturbación pero nada de penetración, Lo creas o no… es una forma de amar que está llena de ventajas y sensualidad.


Esta forma de actividad puede ofrecer a la relación una oportunidad diferente de vivir la sexualidad, y sobre todo de sentirla, de recordar que el sexo no se trata solo del coito, sino que hay muchas maneras de excitar y dar placer.

Acaricia, Siente Y Goza



Aunque la mayoría sabe acariciar y besar, no siempre es fácil o se tiene alguna idea de que juegos sexuales se puede realizar para disfrutar de la experiencia íntima sin llegar a la penetración. Por ello, en Isabel Accesorios y Más te damos algunos consejos.

1. Usa la boca con creatividad… No todo es el clítoris. Comienza por acariciar suavemente los bordes de los labios menores de tu pareja, de arriba hacia abajo y detente circularmente en el vestíbulo vaginal. Posteriormente rodea la periferia del clítoris, sube poco a poco por el tallo del mismo y finaliza en la punta del capuchón. Si la sensación resulta agradable puedes deslizar ligeramente este y descubrir el glande del clítoris.

2. Explora y Comunica… Usa el Petting para explorar el cuerpo de tu pareja y para comunicarle cuáles son tus zonas erógenas aparte de la evidente área genital, una excelente idea para descubrir nuevos puntos de placer.

3. Acaricia con seducción… No temas acariciar cada parte del cuerpo de tu pareja, usa técnicas como un masaje seductor. Tienen un efecto liberador que relaja los músculos y elimina tensiones dejando el cuerpo listo para disfrutar del erotismo. Para ejecutar un buen masaje sexual, debes estar recostada cómodamente sobre una superficie firme, mientras tu compañero utiliza sus manos para acariciar cada centímetro de tu cuerpo.

Atrévete… Quizá te parezca que no tiene sentido, que no hay propósito en el Petting cuando ya tienes una vida sexualmente activa, pero piénsalo mejor y recuerda esos momentos en tu adolescencia, donde esta forma de placer conseguía llevarte al climax de maneras geniales e inesperadas… Vale la pena practicarlo nuevamente ¿o no?



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